La distancia mas corta
Y allí mismo mi acompañante -que venía batiendo sobre otra montura- entendió que no hacía falta una emisora para comunicarse en la distancia. Mientras el marrano rodaba cortadero abajo, el montero levantó su sombrero con ejemplar maestría brindándome el lance. Servidor hizo lo propio devolviéndole la suerte. Dos amigos descubiertos con el brazo en alto alzando mascotas. Y resonó en toda la sierra el resumen de aquella imagen: ¡Olé tus huevos!