OSADO
ómo osas decir que sabes comenzar de nuevo si no has visto un amanecer entre escarchas a golpe de mosquero, sólo roto por el aleteo de una patirroja a la que has robado el sueño.
ómo osas decir que sabes comenzar de nuevo si no has visto un amanecer entre escarchas a golpe de mosquero, sólo roto por el aleteo de una patirroja a la que has robado el sueño.
Me comparte esta aventura mi gran amigo Jose Maria Urizar, que aun hoy, está cazando enormes jabalies en Turquía (y quien sabe si aprovechando a ponerse mas pelo!).
Somos los españoles desde hace décadas “especialistas” en dar más valor a lo que viene de fuera que a lo de propia cosecha. ¿Complejo histórico por haber sido durante años uno de los países ubicados a la cola de Europa?. Es más que probable. De tal modo que, todo lo que nos “oliera” a extranjero, nos parecía infinitamente mejor que lo nacional.
Asia -el Asia auténtica infinita e intolerable al paso del tiempo- es ardua, es caprichosa y juega con los que se adentran en su ser a su antojo. Sin piedad y con libre albedrío. Las montañas que arrancan desde el Himalaya y mueren en el Tien Shan roban vidas y reparten dolores sin ton ni son. Al que le toque, que somos todos. Y a la montaña se le llama de usted y ella ni siquiera te mira, es más, te desprecia… Más aún, te lleva al límite.
Siempre me atrajo esta palabra. Desde pequeño. Porque no sé exactamente qué significa. Viene a rezar que es la conjugación de métodos físicos, químicos, filosóficos o esotéricos para trocar las cosas en oro. Es, en resumen, convertir en metal divino lo que se toca. No porque el oro sea bueno o caro, sino porque es un metal finito. Y si metiéramos todo el que existe en el mundo en un lugar concreto no ocuparía más de una piscina olímpica. Hay que ver lo que se aprende en el campo para los que de pueblo somos…
(Historia inventada a medias, para dar homenaje a un valiente) Corre el solano, más tórrido que un manojo de guindillas.
Dicen que hay tantas formas de rezar como diferentes seres vivos acoge la selva. Dicen que cuando uno se santigua puede hacerlo de tantas maneras como pensamientos puede albergar un alma libre. Dicen que se puede ver a Dios en tantos lugares como lugares tiene el mundo entero. Y dicen -todos los que dicen lo anterior- que la marisma es el escenario donde más diferentes animales habitan, donde más pensamientos puede albergar la persignación o donde Dios jamás pasó de visita, pues despierta aquí todos los días.
-Ese malnacío se la lía a usté a la sombra de un huevo…- Decía Sandalio, palillo en boca, con la gorrilla
«Si la noche está movida y la luna hace sombras. No es noche de espera, es noche de ronda»….