El noviazgo monTero
Muchos hablan del noviazgo montero. Algunos participan, lo critican, dan su opinión, pero pocos conocen el origen de esta ceremonia que, como todo, se puede hacer bien, mal o regular.
Muchos hablan del noviazgo montero. Algunos participan, lo critican, dan su opinión, pero pocos conocen el origen de esta ceremonia que, como todo, se puede hacer bien, mal o regular.
Los tres miedos que infunde el león:
– al ver su huella
– al escuchar su respiración en la noche
– al recibir el rugido de su fiereza
Y allí mismo mi acompañante -que venía batiendo sobre otra montura- entendió que no hacía falta una emisora para comunicarse en la distancia. Mientras el marrano rodaba cortadero abajo, el montero levantó su sombrero con ejemplar maestría brindándome el lance. Servidor hizo lo propio devolviéndole la suerte. Dos amigos descubiertos con el brazo en alto alzando mascotas. Y resonó en toda la sierra el resumen de aquella imagen: ¡Olé tus huevos!
El sol deja escapar sus últimos rayos por detrás de la cadena montañosa que desde mi atalaya diviso a placer. Nunca saqué, ni sacaré, una entrada mejor para ningún espectáculo. La magia de la naturaleza, su descomunal belleza, no tiene parangón
Tenía clase, mucha clase. Taimado en cualquier ambiente hasta que escuchaba una guitarra o sentía el crujir de las junqueras de la marisma. Pasaba de cero a mil en lo que tarda en santiguarse un cura loco. Claro de pieles y más oscuro de crines.
Cuando subes a un puntal a que te abrigue el amanecer y -pese al frío- agradeces que te tiemblen las manos. Cuando te sientas sobre la peña de siempre y como siempre te agrada palpar con la punta de los dedos el musgo esponjoso y eterno que desde que el mundo es mundo allí está.
Buscando, acechando, husmeando, oteando, campeando… No venimos ni a traer ni a llevarnos. Venimos a aprender. No venimos a sufrir ni a reír.
Estaba yo dudando y dudando cuando el corzo dio dos pasitos a la izquierda, con lo que me dijo, sin él quererlo, que su cuerpo estaba a la derecha. Apunté 50cm bajo y 50cm a la derecha de su cabeza y con la retícula centrada en el verde cereal, apreté el gatillo.
Emoción intriga y dolor de barriga…..eso es lo que uno siente los días previos a un viaje de caza internacional. Además, estos días previos, son bajo mi humilde opinión, la mejor parte del viaje. Sabido es que a los cazadores nos gusta cazar, pero más sabido es que disfrutamos casi por igual de organizar y manosear nuestros trastos,
Toda situación crítica toma fuerza y cuerpo alimentada por los pensamientos y las opiniones externas. Y ésta no era una distinta. Vamos al grano, pues estamos en el último día de la temporada y ya no hay vuelta atrás; tenemos que cazar en la cara norte de Gredos donde ha caído un nevazo de aúpa.