El último tango
Asia -el Asia auténtica infinita e intolerable al paso del tiempo- es ardua, es caprichosa y juega con los que se adentran en su ser a su antojo. Sin piedad y con libre albedrío. Las montañas que arrancan desde el Himalaya y mueren en el Tien Shan roban vidas y reparten dolores sin ton ni son. Al que le toque, que somos todos. Y a la montaña se le llama de usted y ella ni siquiera te mira, es más, te desprecia… Más aún, te lleva al límite.